sábado, 7 de marzo de 2015

Rastreando                                       


Todas aquellas personas que un día empezamos a salir al campo, y a descubrir que ahí comenzaba algo nuevo en nuestras vidas, pronto nos percatamos de un pequeño detalle: en el campo se veía de todo, flores, mariposas, reptiles, aves, setas, plantas, rocas, .... Todo menos una cosa: mamíferos. ¿Pero donde están?
Yo personalmente llegué a cuestionarme si de verdad existían y de paso también llegué a pensar si un tal Félix Rodriguez de la Fuente no era sino un farsante que nos la estaba dando con queso.

!Existen!, vaya que si y además más cerca de lo que crees

No es casualidad que quienes nos dedicamos a estudiar a los mamíferos hallamos llegado a ellos después de recorrer todos, o varios, de los otros campos del naturalismo, y que seamos tan pocos. Hay que reconocer que son muy ingratos, especialmente los carnívoros.
Hay varias razones que explican todo esto:

- Son escasos por naturaleza
- Suelen ser nocturnos
- No se dejan ver aunque los tengamos al lado
- No ha habido hasta hace poco bibliografía adecuada
- No hay especialistas al alcance de los aficionados

Por más que patees campo los resultados son extraordinariamente desalentadores si no se sabe como hacerlo. Optar por intentar verlos de entrada es perder el tiempo y las ilusiones, es mejor escoger un camino alternativo...

Serán todo lo precavidos que quieran, pero algo no pueden evitar: dejar sus rastros, por que vivir deja huella.

Vamos a por ellos.

No se puede rastrear sin más, es necesario ciertas premisas y sobre todo conocer la fauna de la zona que rastreamos facilita mucho la cuestión y en segundo lugar saber que buscamos: huellas, excrementos, marcas, restos de alimentación o guaridas, cada uno de estos rastros se debe buscar en lugares distintos.

Para empezar a rastrear es mejor quitarse de la cabeza ciertas ideas preconcebidas, la primera y básica es que no solo no es necesario irse al lugar más fantástico e inaccesible, sino que es contraproducente. Están en todas partes, pero en lugares con montañas y bosques fabulosos tienen para elegir, en cambio en zonas humanizadas no.
En éstas últimas tienen pocos lugares para escoger por donde moverse o donde encamar, por lo tanto las opciones a la hora de donde buscar se reducen enormemente, lo que facilita muchísimo las cosas.
Valle del Ébro aguas arriba de Zaragoza. En un lugar tan humanizado resulta mucho más fácil localizar tejoneras o zorreras que en los bosques pirenáicos

Otra cosa importante a tener en cuenta es que si lo que queremos es ver cantidad y variedad de rastros tendremos que ir a un lugar con variedad de biotopos.
Pº de Santa María y la Peña (prepirineo oscense). Este lugar es fantástico para rastrear: sotos ribereños de distinto tipo, campos de cereal de secano, bosquetes de encinas, quejigos y pino silvestre, praderas y zonas arbustivas, todo un mosaico
Este hayedo en la Garrotxa es precioso, pero pobre en biodiversidad

También hay que tener en cuenta otras variables que llevan a que algunos lugares concentren gran cantidad de rastros.
Barranco de las Navajeras, Alfocea (barrio rural de Zaragoza). En un lugar tan árido como este un riachuelo de agua semidulce es el foco de atención durante el estío de todos los mamíferos en kilómetros alrededor. La concentración de rastros de zorro, tejón, jabalí, gato montés, garduña y corzo es espectacular, a parte de una gran cantidad de aves.

Dos imágenes del barranco de las canales en Cuarte de Huerva (Zaragoza) estos barrancos sirven para desplazarse a todas las especies de mamíferos presentes, tanto recorriendolos como atravesándolos para ir de una zona a otra.



Lugares donde buscar rastros
                Puente de la autopista AP-2 sobre el río Gaia en Vila-Rodona (Tarragona), letrina de jineta en una de las traviesas laterales y de conejo bajo el puente. A parte había huellas de rata, conejo, jineta, garduña, zorro y tejón y raro que no hubiera excrementos de zorro o garduña. Un puente sobre un río, riachuelo o barranco seco, sea pequeño o grande es el primer lugar a mirar. Si son puentes en pistas de tierra o pequeños puentes sobre acequías son lugares de marcaje para distintas especies.




Huellas
Siempre se han tenido a las huellas como el rastro principal y nada más lejos de la verdad, al menos relativamente, ya que en la mayoría de los lugares el sustrato no es adecuado y la humedad no es precisamente el fuerte de un lugar tan seco como la península. Y desde luego buscar huellas en el bosque es una perdida de tiempo.
Así que las huellas no aparecen sin más en la mayoría de los lugares que rastreemos, sea por un sustrato inadecuado o por tiempo seco. En estos últimos casos no se buscan huellas se va a por ellas, ¿donde?

- Acequias.
- Abrevaderos para el ganado o para la caza en zonas secas y balsas artificiales creadas por algún tipo de obra o extracción de tierra o arcilla.
- Zonas concretas de los caminos donde sepamos que se forma barro después de las lluvias.
-  Drenajes de carreteras.
- Bajo puentes, especialmente si son ríos pequeños y el arbolado ribereño llega a ambas bocas del puente.
- Orillas de ríos, teniendo en cuenta que dependiendo de la dinámica de éste en unas partes deposita grava o arena o limo. Los ríos pequeños rara vez dejan limo y menos en montaña, son los ríos grandes los que nos interesan y solo después de crecidas y de las subsiguientes decrecidas.
- Y especialmente los pantanos, sobre todo si tienen zonas boscosas en sus orilla. En pleno verano el nivel de estos crece rápidamente dejando al descubierto miles de metros cuadrados de limo maravilloso. Un par de horas aquí es equivalente a meses o años de rastreo por los caminos.
Cola oeste del pantano de La peña (Huesca) a ambos lados se concentraban huellas de nutria, tejón, zorro, jineta, garduña, corzo, ciervo y jabalí. Aquí ya estaba demasiado bajo el nivel del agua
Balsa de cabizgordo en Épila (Zaragoza). No es muy bonita pero es el único punto de agua en muchos kilómetros a la redonda para una gran cantidad de especies.
 Los campos, en este caso de vides, se roturan regularmente, recién roturados la tierra fina permite seguir rastros y ver huellas aunque no tengan mucha definición, cuando llueve suele haber buen barro.
 Los caminos de tierra son estupendos cuando ha llovido, en este caso tres bañeras de jabalí y unas cuantas huellas.
En lugares sin ríos ni charcas estos charcos en los caminos sirven para beber, en esta zona de la costa de Tarragona los usa mucho la ardilla, raro que falten huellas en el barro, en este caso ardilla, zorro, jabalí y tejón.


Puentes de este estilo son auténticos "puntos calientes" de rastros, especialmente si algo de vegetación ribereña llega hasta las dos bocas del puente, conviertiendose este en un paso obligado para todos mamíferos que se desplazan por el soto.
Este puente estaba en Lora del Río (Sevilla) en un pequeños afluente del Guadalquivir. En la foto se pueden ver huellas de tejón, meloncillo, jineta, zorro y gato doméstico
Estos entrantes en la roca suelen tener polvo fino y mantienen las huellas durante mucho tiempo al estar protegidos de la intemperie, los usan para desplazarse pero sobre todo para husmear al ser usados como refugio por pequeños animales que son potenciales presas.

El sustrato es fundamental para la presencia de huellas, aparte de que esté húmedo o no. Cada sustrato tiene sus características, el limo y la arcilla son los más fabulosos donde quedan impresas hasta las huellas digitales. Cuando está muy húmedo las huellas tienden a deformarse y si es arcilla hacen vacío al sacar la extremidad el animal deformándose.
En pleno estío cuando hace mucho que no llueve el trasiego de vehículos por las pistas de tierra acaba formando un polvo finísimo donde quedan perfectamente marcados los rastros incluso de los animales más pequeños, rastros que no se marcarían en ningún otro sustrato.
La arena es similar pero al ser de grano más grueso que el polvo y no tener consistencia las huellas nada más sacar el animal la extremidad se derrumban y solo se aprecia tamaño y forma, pero apenas detalles. Lo bueno es que permite seguir rastros largos.
La nieve es en principio el sustrato más adecuado pero tiene que ser una nieve adecuada, además debe mantenerse la temperatura baja para que a lo largo de la noche los animales dejen huellas y estas no se difuminen, pero si la temperatura es muy baja y la nieve se congela no se marcan las huellas. Si se tiene la suerte de disfrutar de una mañana de rastreo por una nieve adecuada es fantástico lo que se llega a ver.
Garduña. (Foto: Ismael del Peso)

Excrementos
Nos preocuparemos en principio solamente de los que los utilizan para marcar sus territorios, pues la intención que tienen es de que no pasen desapercibidos para otros congéneres y de paso para nosotros. Los que los dejan en cualquier lugar se prestan más al error.
Los que marcan utilizan varios sistemas:

- Excrementos aislados en lugares llamativos
Letrinas
- En pequeños cuencos

La función de estos excrementos es no pasar desapercibidos por lo que los suelen ubicar en senderos y caminos. En el caso del tejón no los dejan muy a la vista, suelen ponerlos en la orilla al amparo de la vegetación.
Por lo tanto para localizar este tipo de excrementos recorreremos sendas o caminos. Los pasos obligados, donde el sendero se pasa a través de una zona estrecha o en los collados, son lugares de marcaje preferente, así como cualquier puente sobre ríos pequeños o acequias. Cruces de sendas....
En el caso de la nutria cualquier elemento llamativo en el río y la jineta ubica sus letrinas generalmente en lugares elevados: cortados, techos de casetas con un árbol al lado, puentes con poco transito, sifones de acequias si están rodeados de vegetación, cortados, embarcaderos, aforos de agua,...
 Letrina de jineta en embarcadero del Ébro
Puente sobre el Regallo en Alpeñes (Teruel). Aquí abajo es casi literalmente imposible que no haya excrementos de nutria

Guaridas
Aquí cada cual tiene sus costumbres y la norma general es que no aparecen a la vista, por lo que es necesario buscarlos. Cuando se sabe que se busca y donde es relativamente sencillo, aunque esto depende mucho de las posibilidades del lugar. 
Este apartado se puede dividir en madrigueras y encames, excepto la ardilla.

Madrigueras
Vamos a llamar así a los agujeros excavados, esto es propio del conejo, zorro y tejón. El lobo también excava a menudo y para esto suele ocupar tejoneras o zorreras que agranda.
Las medidas de la boca hay que tomarlas con precaución pues el principio puede ser muy grande y si se mira en el interior se observa que se estrechan. Hay dos motivos por el que el principio puede ser más grande, el tipo de sustrato o en el caso de las conejeras por que zorros o tejones han intentado acceder al interior.
Por norma no las construyen a la vista, aunque el zorro y el conejo no tienen mucho problema con este aspecto, el tejón ya es más raro que se deje ver. O sea conejeras o zorreras nos aparecen y las tejoneras generalmente hay que buscarlas.

Encames
Vamos a llamar encame a un lugar donde se ha tumbado un animal, sea al aire libre o en la protección de una pequeña cueva. A su vez un encame puede ser sencillo, sin aportar ningún material ni realizar escarbadura, este es el caso de ciervo, cabra, sarrio y oso. El tamaño de la hierba aplastada y algún pelo nos darán alguna pista.
Otros encames están más elaborados.
La liebre escarba una pequeña depresión, el corzo escarba el suelo someramente y el jabalí puede llegar a escarbar bastante y después añadir un colchón de hierba. En el caso de jabalí y corzo los encames no son fáciles de localizar, pero cuando encuentras uno suele haber más por los alrededores y estas dos especies no se tumban en cualquier lugar, lo hacen en lugares tranquilos y seguros.
El resto de especies se meten donde pueden, sea en agujeros o entre la vegetación espesa.

Hay que tener en cuenta que una zona de descanso tiene que ser una zona segura y cómoda, por lo que los encames los encontraremos apartados de senderos, caminos y en general de cualquier lugar donde haya molestias. Lo de la comodidad es evidente: en verano buscarán lugares frescos y en invierno más térmicos.
A veces sorprende una concentración de camas de corzo y especialmente de jabalí, su presencia demuestra que es un lugar con pocas molestias humanas. El lugar donde mayor concentración de camas y guaridas pueden encontrarse es al pie de los cortados, especialmente si son de roca caliza. Al pie de los cortados ni se cultiva, ni se construye por seguridad, así que suelen estar cubiertos de vegetación cerrada aunque el entorno esté cultivado.
A lo largo de la base de este cortado en Obón (Teruel) había una gran concentración de zorreras, tejoneras y camas de jabalí
Cama vieja de jabalí en el cortado de Obón
 Cama de hierba y musgo de un tejón al pie de un cortado cerca de Coca (Segovia)
Tejonera al pie del cortado a la orilla del río Martín, Obón (Teruel)
 El rebeco tiene mucha querencia a encamar en estos lugares entre cortados, Canfránc (Huesca)
 Los cañaverales son lugares muy importantes, aunque no sea fácil mirar en su interior, para encames o madrigueras, especialmente porque en muchos lugares es casi la única vegetación espesa y segura.  El tejón las usa muy a menudo.
Cama de zorro en un cañaveral donde estaba acompañada de más de 20 madrigeras de varios tamaños, en el momento del estudio (para la EXPO de Zaragoza) solo había un erizo y una garduña ocupándolas.
Los montones de alpacas, especialmente si están fuera de zonas urbanas, son estupendas para un montón de especies tanto de aves, como de mamíferos o reptiles.

Restos de alimentación
Los restos de alimentación vegetal son en general los más fáciles de ver pues suelen estar aire libre, sen plantas comidas o árboles descortezados por los ungulados y los restos de la ardilla.

Los restos de caza de los predadores ya es otro asunto, pues ésta alimentación suele ser trasladada a lugares seguros donde no es fácil de encontrar, estos rastros hay que buscarlos fuera de las sendas y caminos. Otras cosa es cuando carroñean sobre animales grandes que no pueden ser trasladados, en este caso los que usan los excrementos para marcas suelen dejar alguno.

Un tercer rastro de alimentación es lo que está debajo del suelo, sean raíces o bulbos, lombrices, nidos de topillos, culebras o gazaperas y panales. Estos se suelen ver en cualquier lugar.

Marcas en el suelo
Estas marcas pueden ser debido a la alimentación, marcaje territorial, higiene y factores aleatorios como juegos, peleas, etc.


Alimentación
El jabalí es con diferencia el que más rastros deja en el suelo, a veces muchos y muy grandes llegando a dejar grandes extensiones totalmente aradas.
Zorros o tejones suelen escarbar mucho en busca de lombrices, insectos o nidos de culebras o micromamíferos.
También el oso puede escarbar es busca de distintas cosas como panales.

Marcaje territorial
Esta labor es casi exclusiva del lobo y por supuesto de su pariente el perro. También el zorro, aunque esto no es muy usual puede arañar el suelo antes de defecar. Otros arañazos pueden corresponder a la nutria o a la letrina del gato.

Higiene
Una vez más es el jabalí el que destaca con sus bañeras, grandes o pequeñas, las del ciervo son mucho menos numerosas.

Marcas en árboles
Las marcas en los árboles y arbustos son muy visibles y fáciles de localizar en muchos casos, especialmente cuando se sabe lo que se busca y donde hacerlo. El más conocido quizás sea el oso, con sus potentes arañazos en la corteza de los árboles, pero no es ni mucho menos el único. Las marcas se pueden dividir en tres grupos: resultado de la alimentación, del marcaje territorial y de rascarse, aunque éste último seguramente tiene mucho que ver con el marcaje.

Alimentación
Esta labor es casi exclusiva de los ungulados, roen la corteza en busca de la capa de crecimiento. Hay una diferencia clara entre el invierno, ya que la corteza esta firmemente adherida y los animales tiene que roerla dejando claras marcas de sus dientes y el verano que está suelta y los animales las arrancan a trozos grandes dejando pocas marcas de los dientes.

Rascaderos
Muchos animales se rascan en troncos de árboles y una vez el jabalí es el rey. Se rasca después de bañarse en barro por lo que la corteza esta embarrada, en caso de que no haya descortezado el árbol previamente, cosa que hace a menudo. El oso no descorteza previamente. Ambos utilizan los rascaderos como marcaje territorial.
Los ungulados también se rascan a menudo, estos rascaderos no llaman la atención como en el caso del jabalí y se reconocen por un tono distinto en la corteza, la altura y los pelos pueden dar una pista.

Marcas territoriales
Estas pueden ser arañazos, caso del oso y más rara vez del tejón. No hay problema en diferenciar al uno del otro.
El jabalí también clava las navajas en la corteza de algunos árboles dejando marcas gruesas, es una marca escasa.

Otro marca corresponde a ciervo y corzo cuando escodan, se quitan el fieltro que envuelve las cuernas. Utilizan árboles pequeños y suelen acabar muy maltrechos.
Otras marcas son exclusivamente territoriales y aquí es el corzo el animal que utiliza a menudo este sistema, siendo muy importante en su comunicación entre individuos. Los machos se aíslan previos a la época de celo y eligen un trozo de bosque. Para dejar clara su posesión del terreno araña muchos árboles, de corteza lisa, con sus finas cuernas.

Gran parte de estos rastros se localizan a lo largo se senderos, caminos, lugares de paso obligado,..